
Bueno la imagen como siempre la entenderás al terminar de leer. Empecemos.
No voy a negarte que este tema me gusta traerlo una y mil veces a la conversación y no, no va en el sentido de resaltar aquello que he logrado atreverme a hacer, aunque si me siento muy orgulloso… pero te comparto que hoy pude darle palomita a un miedo más vencido. ¡Siiii!
Si me conoces de muchos años, sabrás que cuando hablamos de sangre… me debilito, me siento muy vulnerable, muy pequeñuelo jajajaja. Pero pausa, esto tiene un razón.
Cuando tenía unos 9 – 10 años, tuve la terrible idea de meterme a jugar a la regadera. Primero muy mal desperdiciar el agua, y segundo, me puse a patear unos tazos, para ese entonces las regaderas no eran tan pros como hoy que ya ni se ven, pero en ese tiempo solían tener algunos tornillos que impedían que la rejilla se moviera. En fin, Diego hizo un tiro con chanfle y uno de esos tornillos le desgarró parte de la planta del pié.
Bueno después de que hiciste cara de fuchi y dolor, la sangre que salió no fue abundante, pero si suficiente para pegar un grito: «GOOOORDOOOOOO, SÁLVAMEEEE», mi hermano era parte de la brigada de emergencias de la escuela, y mi cabeza en automático pensó en él. JAJAJAJAJAJAJA.
Total, me sacaron cargando en cueros como rey mago mi papá y mi hermano, me tranquilizaron y comprobé que no se me iban a salir los órganos por la herida, por último me llevaron a inyectar y fin. El punto de esta historia es que ese evento me hizo pensar que siempre que existe sangre, existe dolor. Luego, teniendo tantas amigas desde chamaco, entendí algo tan natural como la menstruación de las mujeres, y lo que contaban era terrorífico, entonces sin tener periodo, cada que pensaba en eso , me dolía la panza JAJAJA.
Ahora si, vamos a terminar esta entrada, te cuento con mucha felicidad que hoy doné sangre, DONÉ PLAQUETAS, y si me preguntan ¿Qué pedo con vencer miedos?, solo diría que me siento afortunado de haberle podido tender la mano a una persona que literal es PILAR de mi familia. Fue una súper experiencia, mucha risa, mucho Alpes… pero ya escribiré de eso en otra entrada. GRACIAS por llegar una vez más hasta el final. TQM.
