Quiero pedirte un favor, a continuación encontrarás un vídeo que dura 3 minutos con 11 segundos, míralo hasta el final, con este quiero darte la bienvenida a… «Ay, eso nunca pasa.»
Es muy probable que esta ejecución comercial ya la hayas visto alguna vez en tu vida, tal como miles de videos en Youtube o cualquier red social, sin embargo, lo más importante es saber qué provocó en ti.
En lo personal, la piel se me erizó e inclusive llegué a sentir un vacío enorme en el pecho, uno que te deja la mente en blanco por varios segundos, para luego abrir el cause de una cascada de pensamientos. Se vinieron a mi cabeza, mis seres queridos menores de edad, los que recibieron un smartphone justo en su cumpleaños 7, 8, 9 o 10, los que ya no juegan en los patios o con juguetes, sólo en Internet. Pero tampoco se me olvidaron los adolescentes, que buscan como locos conocer a miles de personas por Facebook o Instagram.
Las preguntas son muchas, ¿Qué tan sencillo es que suceda lo que muestra este comercial? ¿Qué tanto control tienen los padres sobre lo que ven o con quién interactúan sus hijos? ¿Se tratan este tipo de temas en las escuela?, en fin, seguro ya tienes muchas más cuestionamientos en mente.
Lo que hizo Movistar me pareció extraordinario, ya que no vende en ningún segundo sus servicios, en realidad nos regala un golpe crudo, sincero y real; Pero estoy seguro que nada puede ser más crudo que cifras que nos dicen que en México tan solo hasta 2017, los menores desaparecidos eran 6, 049, según el Registro Nacional de Datos de Personas Desaparecidas.
La cosa es, que hoy los padres de familia resuelven todo poniendo en manos de sus hijos un dispositivo con acceso a Internet, ¡desde bebés!, dudo que me niegues que por lo menos alguna vez has visto a un bebé o niño en un restaurante con una iPad.
El título de esta entrada es la respuesta que dan los padres o los jóvenes al decirles que se cuiden. Lo más triste es que miles de personas en el mundo lo seguirán respondiendo.. «Ay, eso nunca pasa.» ¿Tenemos que esperar a vivirlo?
